El primero de enero, el mundo no cayó
La profeta miente, pero nadie se marchó
Guarden los mandamientos, grita Credonia
Kibweteere sella la puerta con su ironía
Después del incendio, las palas encuentran más
Cuerpos en las fosas, no hay quien perdone ya
¡Los mandamientos del fuego, la iglesia en llamas!
Setecientas voces ahogadas en las llamas
No fue el cielo, fue la gasolina
La fe convertida en fosa clandestina
Estrangulados, envenenados, apuñalados
Los diez mandamientos, todos quebrantados
Después del incendio, las palas encuentran más
Cuerpos en las fosas, no hay quien perdone ya
¡Los mandamientos del fuego, la iglesia en llamas!
Setecientas voces ahogadas en las llamas
No fue el cielo, fue la gasolina
La fe convertida en fosa clandestina
Ningún Dios exige el silencio de un niño
Ningún cielo se compra con el desaliño
Solo el poder de un profeta sin fe
Que convirtió su templo en un cementerio de pie
¡Los mandamientos del fuego consumieron la fe!
Setecientos cuerpos, ningún porqué
Setecientos cuerpos, ningún porqué