Paraguas afilados, el veneno en el andén
Cinco discípulos cruzan el vaivén
Asahara predica el fin que él mismo trae
El sarín se evapora, el pánico cae
Miles de ojos ciegos por el gas invisible
El terror del asfalto se vuelve indeleble
¡Sarín en hora pico, el metro es la tumba!
Trece cuerpos caen, el humo retumba
No hay Armagedón, solo un hombre ciego
Que convirtió su templo en un juego de fuego
El gurú se esconde, sus manos no tiemblan
Los botes de basura ya nunca se ensamblan
Miles de ojos ciegos por el gas invisible
El terror del asfalto se vuelve indeleble
¡Sarín en hora pico, el metro es la tumba!
Trece cuerpos caen, el humo retumba
No hay Armagedón, solo un hombre ciego
Que convirtió su templo en un juego de fuego
No hubo profecía, hubo laboratorio
No hubo fin del mundo, hubo un velatorio
Un tren cargado de gente que iba a trabajar
Nunca imaginó que el metro era un altar
¡Sarín en hora pico! El horror bajo tierra
Trece nombres tallados en la guerra
Trece nombres tallados en la guerra