Tristeza y dolor
Sueños apagados, dos familias destrozadas en la misma historia marcados
Él es Luis
Un hombre trabajador, su oficio obrero
Con sudor y honor una sorpresa tenía preparada pa'l primero de febrero
Fecha marcada
Amable, amoroso y muy respetuoso, era con su pareja, María, orgulloso
Una pareja llena de amor y respeto
Compromiso mutuo, un lazo completo
Una pareja única, de esas pocas, que el mundo mira y se vuelve loca
Luis con sacrificio, horas extra metió, ahorró lo suficiente, su plan siguió
Un viaje planeado, estrictamente trazado, quería pedirle matrimonio a su lado
En la orilla del mar lo haría, ya que María el mar no conocía
Con la ilusión de esa sorpresa en la mente, empacaron maletas, salieron de repente
Tras varias horas, charla y carcajadas, una parada hicieron, pa' estirar la jornada
Descansar un poco el cuerpo cansado, al bajar del carro, algo habían notado
Una mujer con un niño, afuera del OXXO parados
Luis y María por alimentos entraron apurados
La madre del menor, Gisel se llamaba, atendía una llamada, feliz comentaba
Que pronto al mar llegarían con su hijito Andrés
Que solo pararon a estirar los pies
Luis y María vuelven, retoman camino, dan marcha de reversa, siguen su destino
Para salir del estacionamiento del local, cuando Gisel con un grito soltó el celular
Llorando hacia el carro de Luis corrió, Luis frenó en metros, pero no entendió
¿Qué pasó? No captaba lo que sucedía
Desciende del carro María, da unos pasos y no creía lo que veía
En las llantas traseras, la sangre corría
Gisel en el piso abrazaba a Andresito, le gritaba
No me dejes, mi hijito
Andresito con inocencia se escondió detrás del carro de Luis, nadie lo vio
Luis al dar marcha atrás no lo miró, y tristemente con su vida terminó
Dos historias de amor envueltas en dolor
Luis se encuentra preso, pagando el error
Sola quedó María, con el sueño roto
Gisel a la fecha a Andresito llora, con el corazón muerto
Su descuido acabó con la vida de su niño, un segundo bastó pa' perder el cariño
Historias crudas, reales que nadie cuenta
Lo peor es que aún siguen pasando afuera